Empecemos hablando de que nos induce al miedo. Varias son las cosas que nos lo producen; miedo a las arañas, miedo a la oscuridad, miedo a las alturas, pero...
¿y que sucede con el miedo al compromiso?
Aunque como seres humanos, siempre podemos añadirle mas variables; ¿que sucede cuando no eres tu el que siente ese miedo? ¿y que sucede cuando con el miedo al compromiso le sumas el miedo al fracaso que sientes ante el miedo al compromiso de la otra persona?
Es muy probable y algunos pensaran que no estoy descubriendo nada nuevo al pensar que el miedo al compromiso viene del pánico de meterse en una relación y lo excluyente que resulta el estar en una relación, es decir, lo que perdemos.
Aunque no en todos los casos siempre es tan sencillo, se mete de por medio el pasado. ¿Porque no podemos vivir el presente sin tener en cuenta el pasado? ¿mecanismo de protección? Por lo cual hablamos del miedo al compromiso por que no se repitan experiencias que nos han resultado dolorosas.
Por lo cual ante el miedo de la otra persona por su bagaje emocional, aflora el sentimiento propio de miedo al fracaso, ¡si, vale! No todas las personas lo tenemos. Pero lamentablemente yo, sí. Por lo cual en estas circunstancias la mejor jugada es hacer acopio de paciencia y valentía.
Paciencia por el lado del miedo del fracaso para darte cuenta de que las cosas a su ritmo siempre salen mejor, no vale la pena apresurarse cuando se trata de dos. Y valentía por parte del miedo al compromiso, para afrontar el que las cosas pueden torcerse y no salir como esperamos. Es decir asumir el riesgo.
Hasta que llega el momento en el que te das cuenta de que esa relación puede funcionar o no.
¡Pero ojo! ¡Despacito y buena letra!
En mi caso es a la inversa...yo no tengo miedo al compromiso, el caso es que los demás tienen miedo a comprometerse conmigo, jajajajaja!!! Besazos David, bonito blog!!! Muakaaaaa
ResponderEliminarla vida es una caja de sorpresas ...
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